La tradición cuenta que Rómulo y Remo fundaron Roma en el 753 a.C. Al principio era una aldea de cabañas donde los romanos y los sabinos convivían. Estuvo gobernada por una serie de reyes hasta que en el siglo VII a.C. la conquistaron los etruscos. Con la decadencia del poder etrusco, en el 509 a.C se instauró una república, que de democrático tenía sólo el nombre. En pocos años, Roma empezó a extenderse considerablemente, tanto que llegó a conquistar Asia Menor y el Norte de África, mientras que la crisis social interna se hacía más intensa, hasta que desembocó en la rebelión de los esclavos dirigida por Espartaco en el año 73 a.C.
En el 60 a.C. se constituyó el triunvirato con Craso, Pompeyo y Julio César, que al final se transformó en la dictadura de éste último y en el final de la República Romana. Después de su muerte, en el 44 a.C., se constituyó el Imperio Romano: fueron los años del esplendor de la literatura latina clásica con poetas como Virgilio, Tibulo, Ovidio o Tito Livio, y la época de la construcción de grandes obras, como anfiteatros, acueductos y termas.
En el 42 d.C., el apóstol San Pedro llegó a Roma y se convirtió en el primer obispo; fue martirizado por Nerón en el 67, y lo enterraron en el monte Vaticano.
La decadencia de Roma si hizo más evidente a partir de las invasiones de los bárbaros del siglo V, tanto que en el 476 d.C. cayó el Imperio Romano de Occidente y Bizancio se convirtió en el centro del Imperio. En el 778, Carlomagno, rey de los Francos, conquistó Italia y acabó definitivamente con el esplendor de Roma. Pero la Iglesia cristiana siguió creciendo, y en el 754 se constituyó el Estado Pontificio. Los siglos del X al XII son los más oscuros para la historia de Roma, y en 1309 la sede papal se llevó a Aviñón (hasta 1377). En este periodo se construyeron la Iglesia de San Clemente y la de Santa Maria in Trastevere.
El cambió llegó con el Renacimiento en los siglos XV y XVI, algunos papas (como Nicolás V) llamaron a artistas como Miguel Ángel, Bramante, Rafael o Cellini para darle una nueva imagen a Roma; el Templete de Bramante, La Piedad y los frescos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel son algunas obras maestras de este periodo.
Para afirmar su identidad contra la Reforma Protestante, la Iglesia de Roma se dedicó a exaltar el credo católico enriqueciendo más las iglesias ya existentes y construyendo algunas nuevas. Para conquistar la atención de los fieles se usó el estilo barroco, basado en la exaltación de los valores emotivos y en la teatralidad del edificio. El estilo barroco (del siglo XVII) y sus artistas (Bernini y Borromini) son los que más han contribuido a crear el aspecto actual y único de Roma. En 1870 Roma fue nombrada capital de Italia.