La ciudad eterna y sus habitantes conservan desde siempre un alma fiestera que se descubre en las muchas fiestas tradicionales y en los diferentes festivales que se celebran, sobre todo en verano. Las fiestas folclóricas tienen un origen muy antiguo, algunas son paganas y otras religiosas, y suelen estar relacionadas con las tradiciones agrícolas o pastorales. El Carnaval, por ejemplo, antiguamente era una especie de rito para favorecer la fertilidad de la tierra y protegerla de los influjos negativos, ya que los productos agrícolas garantizaban la supervivencia.